Nota: Este artículo es una traducción automática del artículo original en japonés. Si nota algún error de traducción, por favor háganoslo saber.
Cuando consideramos la pintura sobre celdas como una técnica artística, su característica más distintiva es el uso de una película transparente, conocida coloquialmente como "cel virgen", como soporte pictórico. Sin embargo, dado que la época dorada de la animación por celdas fue anterior a la popularización de internet, encontrar información detallada sobre este tema no es tarea fácil. En particular, en lo que respecta al conocimiento químico de su composición, ni siquiera un estudio de animación podría darnos respuestas.
Al principio, yo era un completo novato en lo que se refiere a la animación por celdas, así que comencé aprendiendo los conceptos básicos a través de la investigación bibliográfica. Por ejemplo, aprendí cosas como las siguientes:
- Dado que las celdas suelen superponerse para la fotografía, la transparencia y la uniformidad óptica son fundamentales
- El nombre "cel" derivaba originalmente de celuloide, pero finalmente el triacetato de celulosa (TAC) se convirtió en el material principal utilizado
- En Japón, el producto dominante era fabricado por Fujifilm bajo la marca "FUJITAC"
- El grosor de celda más comúnmente utilizado para las celdas de animación era de 117μ o 125μ
- A partir de 2021, la producción nacional de película de acetato con un grosor de 100μ o más había cesado
Tras adquirir estos conocimientos básicos, obtuve varias celdas de producción que los coleccionistas habían desechado debido a un deterioro severo, e intenté comprender su estructura de manera concreta. Por ejemplo, separé celdas pegadas entre sí usando bencina y limpié la suciedad superficial con etanol anhidro. (Estos tratamientos alteran permanentemente el estado de las celdas de animación y nunca deben realizarse en objetos que no estén destinados a ser descartados.)
También experimenté con el proceso de pintar sobre láminas de resina utilizando película para retroproyector (OHP), que aún hoy es relativamente fácil de obtener. En esta etapa, mi comprensión aún no abarcaba la composición científica, por lo que me enfrenté a numerosos problemas como agrietamiento, desprendimiento e irregularidades, lo que hacía difícil producir una celda de animación ideal.
Al observar e imitar los originales de esta manera, aprendí muchas cosas que jamás habría podido extraer únicamente de la bibliografía. En primer lugar, comprendí que muchos de los consejos sobre pintura de celdas ofrecidos por artistas aficionados en internet eran inexactos, basados en malentendidos y suposiciones. En segundo lugar, pude percibir el enorme esfuerzo, la habilidad y la pura tenacidad de las personas involucradas en la producción de obras de animación. El hecho de que se invirtieran tantos recursos humanos en algo creado meticulosamente a lo largo de un número inmenso de horas de trabajo, y que sin embargo solo aparecía en televisión durante un instante fugaz, resulta sencillamente asombroso para quienes vivimos en una era en la que las redes sociales se inundan de ilustraciones digitales hechas con facilidad.
Basándome en el conocimiento y la experiencia acumulados hasta ese momento, me puse a buscar un sustituto para el TAC. Encontré un mayorista y procesador de láminas de resina que anteriormente había trabajado con película de acetato, y me puse en contacto con ellos. Les pedí que me enviaran muestras de varias láminas de resina seleccionadas por sus propiedades ópticas, y con la ayuda de personas con experiencia en pintura de celdas, probé cuidadosamente atributos como la transparencia y la adherencia de la pintura. Como resultado, logré encontrar un material alternativo adecuado para la producción de animación entre productos que no estaban disponibles en el mercado de consumo general.
Para garantizar un suministro continuo de este material alternativo, era necesario realizar pedidos al fabricante en cantidades razonablemente grandes, pero naturalmente, una sola persona no podía generar la demanda suficiente para justificarlo. Así que lancé un sitio de comercio electrónico y decidí venderlo bajo el nombre de "ARTCEL® Cel Virgen". A partir de ese momento, me convertí en el único proveedor nacional de celdas vírgenes.
Este viaje comenzó como un intento de comprender los misterios que subyacen en la animación pintada a mano, pero de manera totalmente inesperada, se transformó en la gran empresa de transmitir las técnicas y el espíritu de la animación por celdas de una generación a la siguiente.
Crédito de imagen: Annie Spratt


